Pets & Animal Dog Breeds

Newborn Chihuahua Puppy



Esa popular imagen de la viejita de cabello blanco tan llena de inocencia y ternura podría ser real para muchas personas, pero para mí no es exactamente precisa. No, mi abuela es otra cosa. Cada vez que la llamo me dice: "Estoy viejita, y nadie me visita…" o "Estoy solita y enferma". O "Ya nadie visita a nadie". Y así por el estilo. Pero luego me cuenta que tal persona fue a verla o que una amiga está sentada en su sala esperando a que ella termine de hablar conmigo.


Y sin falta me describe el menú de la comida que le mandó su nuera, o me dice que mi tía la llevó a comer a un restaurante en la playa de su pueblo. No me queda más remedio que reírme.

Pero esa no fue la parte de la conversación que hoy me dejó pensando y que quiero compartir contigo. Hoy me dijo, después de quejarse una vez más de la soledad: "Yo no estoy sola, porque estoy con Dios. De verdad. No me hace falta nada. Solo tengo que pensarlo, y viene alguien y me lo trae". Así me siguió contando que si hacía falta leche, uno de mis tíos se la lleva sin ella pedirla. O si hace falta pan, llega como por arte de magia. Y entre sus palabras brillaba clara la gratitud.

Para mi abuela, la gratitud tiene forma concreta. Dice que tiene una imagen de Jesús a la que le reza y le pide lo que necesita. Dice que la heredó de mi bisabuela, su suegra, y que todos los días le pide lo que necesita. Y dice que está muy agradecida a Jesús por cuidarla tanto. Su gratitud va directamente dirigida a Jesús, y la imagen la ayuda a reconocer que a pesar de los giros de su mente, en su ser verdadero siente cómo la sostiene la presencia divina.

 

La mayoría de la gente no escoge dar a la gratitud un espacio concreto en su corazón. Es un sentimiento momentáneo que los embarga tal vez por unos segundos antes de pasar a la próxima meta o al próximo deseo. Detenerse a agradecer no está en la agenda diaria. 

Y sin embargo, sin gratitud, la mente pronto comienza a llenarse de negatividad. Si ocurre algo que parece malo, la negatividad crece. Y si la situación se extiende, la persona llega a olvidarse de que existe un mundo lleno de luz y milagros "allá afuera", un mundo que es accesible cuando la gratitud reina en el corazón.

Sin gratitud, los milagros no pueden ser reconocidos. ¡Ni disfrutados!

La actitud de gratitud

Aunque la frase "actitud de gratitud" se haya convertido casi en un cliché, entenderla y ponerla en práctica puede marcar la diferencia entre la felicidad y la desolación. Agradecer hace que tu mente contemple lo bueno de una situación, aunque sea mala. No detenerte a agradecer te hace ignorar lo bueno y concentrarte en lo malo.  

Para cultivar una actitud de gratitud, mantén las prácticas siguientes:
  • Pon atención a las cosas buenas que te ocurren, y recuerda dar gracias por cada una, por pequeña que sea o insignificante que parezca.
  • Escoge un ser divino a quien pedir ayuda y agradecer. La Virgen María, un santo o santa, un arcángel o un ángel son algunas opciones. También puedes simplemente dar gracias, aunque no sepas a quién. Tu corazón sí lo sabe.
  • Cuando te ocurra algo malo, detente a analizarlo. ¿Por qué ocurrió? ¿Qué lección te ofrece? ¿Qué cambio fomenta en tu vida? Dar gracias por lo malo es un gran reto, pero si te lo propones, puedes un día llegar a agradecer las lecciones que recibes y el crecimiento espiritual que te ofrecen. Esto no siempre es posible, pero intentarlo es una forma de agradecer por sí misma. 
  • La práctica más milagrosa de la actitud de gratitud es dar gracias antes de recibir aquello que anhelas.  La oración que enseñó Conny Méndez es un ejemplo de cómo utilizar la gratitud como plegaria. 

La gratitud milagrosa

Añadir la gratitud a tu práctica espiritual es como fertilizar tu mente y tu alma para que los milagros tengan una buena base de donde surgir. Imagínate como una pequeña chispa de divinidad que se une con un todo enorme donde cualquier deseo puro y sincero es posible.

La gratitud te acerca a ese todo, y te conecta por medio de los sentimientos de bienestar, paz y abundancia que crea en tu ser.

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